ARTESANATO – DECORANDO TU HOGAR ESTA NAVIDAD

Granut Mix nace de la mano de Angélica Cruz Sánchez, quien decide emprender esta idea con la visión de que no existen imposibles. Su propósito era crear una opción de snacks más saludables.

Granut Mix ofrece productos 100% naturales, horneados y libres de conservadores y aditivos. Están hechos de diferentes mezclas de cereales, leguminosas, oleaginosas, frutas y verduras, y divididos en 3 líneas diferentes: naturales, salados y enchilados. Además, para hacer sus mezclas utilizan 25 alimentos del futuro, también llamados super alimentos y brindan una alternativa de alimentación completa, ya que integran alimentos de los 3 grupos del plato del buen comer.

La mujer virtuosa: inspiración para emprender
Angélica se reunía con un grupo de amigas con el propósito de leer la Biblia. Fue ahí donde nació la idea de emprender. “La Biblia nos menciona a la mujer virtuosa y al leer eso nos preguntamos: ¿por qué no ser como ella? Entonces pensamos en ofrecer una alternativa de productos saludables con alto valor nutricional y fue así como decidimos emprender”, comenta la creadora de Granut Mix.

Aunque todo comenzó como una idea y no tenían mucho presupuesto, eso no fue un impedimento para emprender. El grupo de amigas con el que se reunía era de 8 personas; entre ellas lograron juntar una mínima inversión y con lo que reunieron, fueron a comprar ingredientes como frijol de soya, amaranto, chocolate, entre otros.

Ellas estaban felices porque empezaron a comercializar sus productos en la explanada de la alcaldía La Magdalena Contreras. Angélica cuenta que aunque vendieran poco se ponían muy contentas porque volvían a invertir lo que ganaban.

Angélica está convencida de que uno como emprendedor debe tener muy claros sus objetivos y metas, pues de lo contrario, se puede desanimar y desistir de un proyecto. Ella lo sabe bien porque vivió esa situación, lo que la obligó a continuar su camino sola. “En el trayecto del emprendimiento mis compañeras se fueron saliendo porque sintieron que no era negocio, se desesperaron al no obtener ganancias rápido, entre otras razones. Siempre tuve claro que aunque todas renunciaran, yo iba a seguir”, comparte Angélica.

El apoyo de la familia para seguir adelante
Después de que sus compañeras decidieron salirse del proyecto, Angélica invitó a sus hijos para que la apoyaran. “Ya desde antes me ayudaban; cuando mi hijo estaba en la universidad hacía las entregas. Por su parte, mi hija, poco a poco, se iba involucrando en la parte administrativa. Cuando la última amiga decidió abandonar el negocio le dije a mis hijos que nosotros teníamos la opción de seguir. Hasta la fecha están conmigo”, señala Angélica.

La emprendedora cuenta con dos socios más: Roberto Sotelo y Diana Sotelo, quienes siempre la han apoyado.

Un nombre con significado
En 2010 la emprendedora decidió constituir formalmente su empresa. “Lo hice porque pensé, ¿cómo quiero que me vea el cliente? No es lo mismo llegar a las tiendas de autoservicio a ofrecer mis productos presentándome como Angélica, que llegar como la representante de Granut Mix. Constituirme me permitiría competir con cualquier otra empresa”, comenta Angélica.

“El día que fui al IMPI le pedí a mi hija que me acompañara, yo no pude quedarme más tiempo porque tenía cita con un cliente. Entonces, de broma, le dije: ‘Aquí espérame y cuando tengas un nombre, paso por ti’. Lo hice jugando, pero ella me llamó más tarde para decirme que ya había encontrado un nombre que no estaba registrado. Era Granut Mix y me dijo que era un juego de palabras que hacía alusión a ‘mezcla de granos nutritivos’, nos pareció padrísimo y decidimos registrarlo”, comenta Angélica con una sonrisa.

Una vez que la empresa se constituyó formalmente, comenzaron a crecer y a desarrollar los productos sin dejar de lado la presentación. “Al inicio, nuestros empaques eran una bolsita de celofán y un moñito hecho de un listón enrollado. Pensando en cómo quería que me vieran, fue indispensable mejorar los empaques. Primero hicimos una cotización y, al principio no pude costearlo, pero ya sabía cuánto dinero necesitaba y cuánto debía trabajar para obtenerlo. Poco a poco, fui mejorando el empaque con etiquetas autoadheribles y finalmente obtuve el que tenemos hoy en día”, comparte Angélica.